Entrevista a Joan Romero

«A pesar de que las élites europeas se reúnen en el Consejo dan cuentas ante sus electores respectivos en cada país y es ahí donde tienen que conseguir el apoyo mayoritario. Y en un contexto en que las sociedades se repliegan en el marco de cada Estado-nación entonces, el margen de maniobra de los líderes políticos no es el que querrían»

Durant el confinament, vam tindre la gran oportunitat d’entrevistar a Joan Romero pel programa de La Taula. Romero va ser un dels professors que a la nostra etapa universitaria,  més va impactar en la formació política de molts dels que ara impulsem Agon. Recentment, ens hem assabentat que ha decidit jubilar-se. Un antic alumne seu publicava una carta a mode d’homenatge que no podem més que subscriure tot el que diu. Nosaltres com homenatge, voliem compartir aquesta entrevista que ara us oferim en escrit.

A més, Romero ha esdevingut amb el pas del temps una referència imprescindible per comprendre l’actual desordre global, la necessitat d’una Unió Europea forta convertida en un “tercer espai geopolític” per fer front a les tendències unipolars de Xina i EUA, o també sent dels primers teòrics i polítics en clamar per una articulació plurinacional d’Espanya.

Parlàrem amb ell de relacions internacionals i geopolítica, mentre assistíem atònits a una reconfiguració de l’ordre global arran de la crisi provocada pel coronavirus. 

Tractem qüestions com la més que probable desglobalització que viurem, el retorn a l’imaginari de l’Estat nació, la crisi del projecte de la Unió Europea o de la “Gran Convergència” que ha convertit a Xina en una potència mundial que li disputa l’hegemonia als EUA.

 

Però també d’altres qüestions més positives, com una posible aliança dels països més perjudicats del sud d’Europa i els fons d’ajuda a les economies més damnificades per aquesta pandèmia

 

Entrevista a càrrec de Xavier Calafat

I Bloque. Geopolítica y potencias mundiales

 

Pregunta: Parece que esta crisis va a producir un fortalecimiento del Estado-nación en detrimento de las instituciones supranacionales como por ejemplo la UE. ¿Qué lectura haces? ¿Crees que efectivamente podemos hablar de un retorno al estado-nación?

 

Respuesta: Lo primero que me gustaría comentaros es que he aprendido, ya lo tenía claro pero ahora mucho más, que ante esta “Gran Depresión”, esta situación histórica y novedosa, he aprendido a ser muy humilde ante preguntas de este tipo tan importantes. Porque he comprobado que nosotros en las ciencias sociales tendemos a hacer análisis de lo que creemos que va a pasar pero luego viene un acontecimiento inesperado que lo cambia todo. Casualmente he vuelto a releer en estas semanas aquella obra que fue tan criticada en su día, El Cisne Negro, precisamente por esto: aparece un cisne negro y lo cambia todo en 15 días y todos nuestros análisis como científicos sociales, desde cualquier ámbito de las ciencias sociales, se vienen abajo. Esta es la primera consideración.

 

La segunda es que no estoy muy seguro que haya grandes cambios (hecha la salvedad que he hecho) para el futuro, de algo que ya venía ocurriendo desde la década pasada. Pero a tu pregunta que es muy pertinente, tú mismo me escuchaste en clase, hace unos años, que estábamos en una fase nueva en la que yo veía dos grandes tendencias de fondo. La primera era el inicio de la desglobalización, un cierto agotamiento del modelo ultraliberal imperante en la misma, básicamente por los impactos que estaba generando en las estructuras sociales de las democracias liberales y, claro, como parte del mundo eurocéntrico o occidentalocentrico, mientras no nos pasaba a nosotros no era un problema global, aunque ya empezaba a serlo. En segundo lugar, como consecuencia de esto último un cierto repliegue hacia los estados-nación, acuérdate que esto ya lo comentábamos hace un par de años.

 

Entonces, ¿qué puede ocurrir? Pues puede ocurrir que estas tendencias de fondo que ya estaban ahí (una desglobalización gradual y un retorno o un repliegue hacia los estados-nación), se hagan más fuertes, más visibles. Porque ya hemos visto en los últimos 5 o 10 años como las sociedades de los países más desarrollados pedían a sus representantes políticos que levantasen muros virtuales o reales, a mi juicio de una manera muy equivocada, pero esto responde a un sentimiento de inseguridad creciente y a una búsqueda de protección. Pero acuérdate que llevamos ya una década hablando de estos muros.

 

Por tanto, brevemente, la respuesta a tu pregunta es que sí, es probable, pero no tiene que ver con la gran recesión de 2020 derivada de la pandemia global sino con esas tendencias de fondo que vienen de antes.

 

Entonces, ¿qué reconfiguración de la disputa por la hegemonía global entre Estados Unidos y China crees que podemos esperar a raíz de la crisis del coronavirus?

 

A mi juicio también es un contexto geopolítico que ya estaba anticipado en fechas anteriores a la pandemia global. Ya era evidente que asistíamos a un declive relativo de Estados Unidos y a un ascenso relativo de China. El contexto geopolítico, y porque hablamos de ascenso y declive relativos, este momento actual es un escenario con muchos interrogantes. Ahora mismo yo coincido con los analistas que en geopolítica hablan de “un mundo sin centro”, un contexto multiunipolar, en el que es verdad que hay dos grandes actores geopolíticos que son los relevantes. Primero: el caso de EE.UU, declive relativo, pasa de imperio a gran potencia; y segundo: China, que pasa de ser un Estado muy grande a una gran potencia. 

 

Pero de ahí a imaginar escenarios en los que el primero pueda desaparecer y el otro se convierta en el nuevo imperio… Aquí tengo muchas más dudas y reservas por varias razones. Bueno, tengo dos dudas y una certeza. La primera duda es que creo que Estados Unidos siempre estará ahí, por el potencial demográfico, el potencial tecnológico. El potencial demográfico es muy importante, luego lo retomamos. En cualquier caso EE.UU. tiene una demografía sana y el potencial tecnológico sigue estando allí, a pesar de que China haya tomado la ventaja en algunos aspectos como el 5G, podríamos hablar incluso de soberanía tecnológica estirando un poco el término. La capacidad productiva, la capacidad de construir relatos culturales, etc. Creo que esto siempre va a estar allí en gran medida. Esto ya me lo escuchaste hace años.

 

Luego tenemos a China que, a pesar de su ascenso relativo, tendrá muy difícil llegar a ser lo que fue Estados Unidos, no solo porque su modelo sea otro (el del softpower), sino porque tiene barreras infranqueables. Una: la que tiene que ver con la lengua, esto es importante. Y su capacidad de dar el salto y mirar más allá será muy compleja. Dos: porque tal vez tengan más tensiones internas de las que ellos mismos explican o de las que somos capaces de analizar con los datos que tenemos. Y tres: porque es un modelo incompatible, y la incompatibilidad de su modelo hará que difícilmente pueda generalizarse. Estas son mis dudas.

 

Y tengo una certeza, y es que entre esos dos ámbitos (declive relativo y ascenso relativo) la Unión Europea tal vez esté en este momento histórico ante la última oportunidad que puede tener para consolidarse como un actor geopolítico global, lo que yo defino últimamente como “tercer espacio geopolítico”. Tal vez sea la última oportunidad que tenga. Pero si es capaz de leer bien la actual situación histórica en la que nos encontramos y crear ese espacio mediante acuerdos con los 27 estados que la componen, que tiene un grado de dificultad pero no debería ser insuperable, podría convertirse en un tercer espacio geopolítico, con dificultades pero podría hacerlo. Primero conformándose como espacio político o, mejor dicho, como comunidad política, y, en segundo lugar, en tercer espacio geopolítico con capacidad de mirar hacia fuera pero con un relato común. Así que este momento podría, debería ser a mi juicio, entendido como una oportunidad histórica.

 

Aunque es verdad que tenemos una debilidad como europeos, y aquí retomo lo que decía al principio, y es nuestro potencial demográfico. Ya sabes que yo tengo formación como historiador, y no conozco ningún gran actor geopolítico que mantenga ese peso con un 5% de la población mundial, y en 2050 la Unión Europea significará el 5% de la población mundial. Por tanto, la historia me dice que lo previsible (¡aunque debamos tener siempre presente un Cisne Negro!), porque la historia me ha demostrado que el peso demográfico tiene que ver con el peso económico y este a su vez con el peso geopolítico, lo previsible es que por indolencia propia, por incapacidad de leer el proceso y por elementos estructurales que subyacen ahí, nosotros no solo no aprovecharemos este momento histórico sino que en 2035 o 2040 pesemos menos, si las cosas ocurren como han ocurrido hasta ahora en la historia. Así que si vamos a pesar el 5% de la población mundial, lo más probable es que no pesemos el 20% del PIB sino que acabemos pesando el 15 o el 10%, y si pesamos eso no tendremos espacio como actor geopolítico. Pero esto es futuro y debemos tener mucho cuidado con las previsiones a futuro. ¿Ahora mismo qué veo? Pues que la Unión Europea sigue manifestando esa indolencia tan característica de un actor que es más grande de lo que ellos creen que es. A veces tengo la sensación de que no se creen lo importantes que podrían llegar a ser.

 

Volviendo un segundo a China antes de entrar en el bloque de Europa. Explicabas que no es un modelo extrapolable, pero ¿no hemos visto como una cierta alabanza al modelo chino por parte de muchas elites occidentales para atajar esta crisis? Se habla de un modelo autoritario que muchos comentaristas han visto como positivo para momentos así. ¿No hay como un rebrote, una atracción por esos modelos?

 

Esta cuestión que planteas es muy importante y es una cuestión que está sobre la mesa. En este momento tú sabes muy bien que hay como dos grandes relatos sobre la mesa de las ciencias sociales que están en discusión. Uno, con Byung Chul-Han a la cabeza, ya sabes que ha publicado dos artículos muy relevantes; en los que viene a decir que “nuestro modelo del pacifico se demuestra más eficiente que el modelo de las democracias liberales”. Estas es una posibilidad, una tesis, y que esta tesis prospere y cunda la idea de que las democracias liberales son menos eficientes y eficaces que las democracias autoritarias o soluciones distintas que las democracias liberales. Esta es una vía.

 

La otra, en la que yo me incluyo, es que no conozco a ningún país del mundo que esté entre las 10 democracias más maduras del planeta y que les vaya mal. Por tanto si usted me da a elegir entre democracia autoritaria o modelos del pacifico (vamos a llamarlos mejor modelos del pacifico, tanto me da que sea China o Corea del Sur, aunque haya elecciones, esto no es lo relevante), o nuestras democracias liberales maduras, pues yo me quedo con las democracias maduras.

 

El debate existe y es muy interesante pero no puedo compartir las tesis de Byung Chul-Han, creo que cada uno es heredero de su origen, y él viene de donde viene y su mirada es desde otra parte. Tiene dos artículos muy interesantes que hay que leer, uno en la Vanguardia y el otro ahora no lo recuerdo.

 

En El País.

Sí, ese.

 

II Bloque. Europa ante la pandemia.

 

Volviendo a Europa. Entonces, ¿cómo evaluarías las medias que ha tomado hasta el momento la Unión Europea? ¿Vamos camino de ese tercer espacio geopolítico o aún nos queda mucho por andar?

 

Voy a remitirte a un artículo que publiqué hace poco en El País, para que veas mi estado de ánimo, lo titulé “La involución europea”. Ahí avanzaba algunos de mis pensamientos sobre cómo veo yo la situación respecto a tu pregunta y seguramente acabe transformándose en un artículo académico, puesto que considero esta cuestión muy importante (1)

 

Ahora mismo creo que los actores políticos y económicos, las élites, no ven la situación como en 2008. Me parece que ahora mismo, su visión, la visión de determinadas élites, de cómo abordar esta nueva situación es más flexible que en 2008, en cuanto a políticas de ajustes, de recortes masivos, etc. Me parece que alguna enseñanza sacaron de 2008, veo una actitud distinta. En segundo lugar, eso quiere decir que en las próximas semanas, meses, junio o julio, tendremos un acuerdo en el Consejo Europeo un acuerdo. Sabes que en la Unión Europea son maestros del juego de palabras; lo que ellos llaman “movilizar recursos”, eso quiere decir que lo suman todo, mezclan peras con manzanas, y les salen cifras mágicas como “billón y medio de euros” o “dos billones de euros”, pero cuando ves la letra pequeña te das cuenta que la mitad son préstamos, la otra mitad préstamos y la tercera mitad, también son préstamos. Pero bueno, creo que algún acuerdo habrá y el acuerdo probablemente será que el norte cederá en parte. Porque si no es así, el euroescepticismo crecerá de manera espectacular. En Italia es muy llamativo, las campañas que hace la Lega Nord, diciendo “nuestros amigos son China y Rusia” son muy interesantes y hay que seguirlas. Y el porcentaje de ciudadanos que abrazan el euroescepticismo que nos dan las encuestas respecto a algunas regiones de Italia es muy preocupante. 

 

Por tanto, algún acuerdo habrá que significará que el norte incorporará algún tipo de recursos en forma de, por ejemplo, el presupuesto de la Unión o en forma de deuda perpetua, un porcentaje de recursos para ayudar a las poblaciones de los países del sur más castigadas por la pandemia. Y el sur tendrá que ceder en alguna contrapartida para que este acuerdo sea posible, no puede ser dinero del norte a cambio de nada. En este sentido soy más optimista que en 2008.

 

¿Esto significa que este es el acuerdo que yo querría? En absoluto, este será un acuerdo que significará lo máximo a lo que los ciudadanos y las ciudadanas de diferentes países estén dispuestos a tolerar. ¿Por qué te digo esto? Pues porque a pesar de que las élites europeas se reúnen en el Consejo pero dan cuentas ante sus electores respectivos en cada país y es ahí donde tienen que conseguir el apoyo mayoritario. Y en un contexto (en parte vuelvo a la primera pregunta) en que las sociedades se repliegan, en que las sociedades se repliegan en el marco de cada Estado-nación (porque no olvidemos que el marco mental de los ciudadanos sigue siendo el Estado-nación), entonces, el margen de maniobra de los líderes políticos de cada Estado no es el que querrían o podrían. Pongamos un ejemplo: Holanda tiene elecciones el año que viene y es el electorado holandés el que juzgará la actitud de su primer ministro, por cierto, de su primer ministro y su ministro de economía que igual se presenta y que juega duro. ¿Te das cuenta? las cosas se dirimirán allí en Holanda. 

 

Así que en este sentido, tendrán que buscar un equilibrio entre la “pecadora Europa del sur” y la “virtuosa Europa del norte” en el que “la virtuosa Europa del norte” tendrá que ceder hasta donde pueda en favor de la “pecadora Europa del sur” y esta última tendrá que ceder alguna contrapartida en favor de “la virtuosa Europa del norte”. Será un acuerdo, como siempre ha sido en la Unión Europea, raquítico, que no satisfará a nadie y que, sin embargo, valoró positivamente porque si no estuviéramos en la Unión Europea, si el Banco Central que por cierto, es la institución que más europeísta me ha parecido, paradójicamente. Si el BCE no hubiera tomado las medidas que ha tomado, si no se llegara a este acuerdo (al que llegarán sin duda alguna), en países como España la situación sería dramática y más nos vale ir haciendo pedagogía para aquellos ciudadanos que piensen que fuera no iría mejor porque sino el euroescepticismo puede tener consecuencias complicadas.

 

Llegarán a un acuerdo, pero aún estamos muy lejos de aquel proyecto político que alguien alguna vez soñó, las cosas son muy diferentes a como lo eran en 1950.

 

Recogiendo eso que decías de las dos Europas, me parece divisar como un “empate catastrófico” entre el norte y el sur, es decir, si siempre se había hablado de una “europa de dos velocidades” en la que el norte actuaba como actuaba, parece que ahora, debido a este empate, es una cuestión más transversal y aceptada que, como decías, el norte tendrá que ceder y actuar de una manera auténticamente europeísta. Y en ese espacio me parece ver que se abre una posibilidad para una alianza más amplia de la Europa del sur, de la que se viene hablando desde el ciclo austeritario de 2008, una alianza entre España, Portugal, Italia, Grecia, puede que Francia… Además hemos visto cómo Portugal ha defendido a España en Europa o a Conte y Sánchez plantear juntos su postura ante el Consejo. Quería preguntarte por esto, ¿tú cómo lo ves? ¿es posible esta alianza?

 

La verdad, la veo difícil. A día de hoy me parece que es una creación intelectual y de los medios de comunicación que real. El juego en la mesa del Consejo es distinto. Creo que no lo llegué a comentar nunca en nuestras clases pero te lo digo a ti: esto del Consejo es como el mundial de fútbol europeo, que juegan dos contra dos y siempre gana Alemania. Allí siempre gana Alemania, y todo pasa por Alemania y la posición de Alemania es determinante para España, también para Francia pero la posición de Alemania es mucho más importante que la de Francia. 

 

Entonces, me gustaría que eso fuese así, es bueno que hablen, que los países del sur hablen entre ellos, pero el juego en el Consejo Europeo es diferente. Nosotros no podemos despegarnos como españoles, como Reino de España, de la postura de Alemania en el Consejo. El otro día leía un poco la transcripción de la conversación por videoconferencia que hubo en el Consejo y ahí se ve que la presidenta del Consejo, Von der Layen, cuando está acabando la sesión dice “bueno les enviaré los acuerdos, el plan de reconstrucción europea para el 5 de mayo” y Merkel le dijo “¿Estás segura? ¿Para el 5 de mayo?” y Von der Layen dijo “Sí, sí, el 5 de mayo tendré una propuesta presupuestaria” a lo que Merkel responde y dice “Ah, muy bien, muy bien… pero, ¿nos consultarás antes?”. Está grabado, ¡eh!, y ese “nos” provocó risas porque la gente no sabía si quería decir al Consejo o a Alemania. Eso es una anécdota bien curiosa para saber cómo están las cosas.

 

III Bloque. País Valenciano y España

 

Vamos a pasar ya al último bloque sobre el País Valenciano y España. Tengo entendido que has sido elegido miembro del Comité de expertos para la desescalada en la Comunidad Valenciana.

 

Sí, es cierto.

 

¿Cómo valoras entonces la actuación del gobierno valenciano ante esta crisis? ¿Crees que se deberían haber tomado otras medidas para evitar efectos económicos nocivos? Te pido una evaluación rápida. 

 

Una evaluación rápida que te hago es la siguiente. Me voy al contexto general para responderte porque sino no me quedaría tranquilo con la respuesta y esta cuestión me parece relevante. Entonces, más allá de las medidas concretas que al final están sugeridas por epidemiólogos, expertos en salud pública, a los que hay que hacer mucho caso porque aquí a los que hay que escuchar es a los que saben cómo se comporta una pandemia, qué efectos tiene en el sistema sanitario y cómo hay que atajar eso. En segundo lugar, a poder ser a la vez, hay que escuchar a los que analizamos los impactos sociales y económicos de una pandemia y con eso ir armando un conjunto de medidas. 

 

Esto hasta ahí estaría bien. Pero si tú analizas lo que esta pasando en el caso español, aquí hay una cuestión que lo trastoca todo, lo contamina todo y no ayuda al proceso de toma de decisiones de un estado compuesto como el nuestro. Y son las dificultades que siguen existiendo, da igual si se trata de un gobierno de izquierdas o derechas, en Madrid para entender la realidad de un estado compuesto. Siguen existiendo para mí obstáculos estructurales insalvables, creo que obstáculos culturales profundos, y si alguien no los tiene, cuando llega a Madrid, no sé por qué sistema pero se pasa a los mismos. Ocurre una situación verdaderamente muy triste para mí porque el presidente del gobierno y el gobierno de España, que ahora es de izquierdas, siguen teniendo una idea jacobina del Estado, una idea que se compadece muy mal con la estructura cuasi federal, por la que deberían transitar. Y esto complica mucho las cosas. 

 

En segundo lugar las formas, que tal vez tengan que ver con esa idea, podrían ser distintas, deberían mejorar, pongamos un ejemplo: si tú eres presidente del gobierno y tienes una Conferencia de Presidentes el domingo, tú no puedes salir el sábado (y ya van tres) como presidente del gobierno lo que el domingo vas a comunicar a los presidentes regionales lo que el gobierno va a aprobar. Es una cosa muy elemental pero muy importante porque en democracia las formas cuentan mucho. Lo lógico sería que tú no comparecieras, que se reunieran en la Conferencia de Presidentes (que es una figura muy importante, volveré sobre ello ahora) y que después de la Conferencia el presidente del gobierno dijera: “hemos vista la situación y hemos llegado al acuerdo de tomar estas medidas”. Cambiaría mucho el formato y ese formato sería mucho más adecuado para una estructura de estado compuesto como el nuestro. Sigue predominando una estructura jacobina del proceso de toma de decisiones cuando en realidad nuestra estructura no es esa. 

 

Segundo ejemplo. El otro día escuché con mucha atención la larguísima comparecencia del Presidente del Gobierno. Citó “provincias” unas 5 o 6 veces, “Conferencia de Presidentes” ninguna. Y decía, “voy a hablar con los sindicatos, la patronal, la Federación Española de Municipios y Provincias, las Comunidades Autónomas, las provincias...”. Vamos a ver, el Estado compuesto español tiene una serie de pilares que están muy claros, el representante ordinario del Estado Español en la Comunidad Autónoma, es el presidente de la Comunidad Autónoma, no el Delegado del Gobierno, la no comprensión de esto hace que fallen las cosas porque si tú no respetas esta forma de tomar decisiones y haces que sea posible que el presidente de una comunidad que tiene 5 millones o 10 millones de habitantes, tenga que estar tomando notas como tú o como yo respecto de lo que el Gobierno va decidir que va a pasar mañana, estás trasladando una imagen que debilita al presidente o presidenta de la comunidad y al mismo tiempo debilita la idea de estado compuesto.

 

Tercera consideración. Para que veas como pasan los gobiernos centrales pero la idea jacobina permanece, puede ser jacobinismo de izquierdas o de derechas, pero la idea jacobina permanece. ¿Has reparado que en un mes van siete Conferencias de Presidentes? Aunque sean mal diseñadas, son más que en toda la historia desde la creación de este órgano, ¿qué evidencia eso? Evidencia que no nos hemos creído el Estado Autonómico todavía, y no tenemos ese armazón verdaderamente federal. Y esta pandemia también me ha ayudado a entender el trabajo que hay por hacer y que no sé si será posible. Mientras tanto, si yo percibo esto que no soy nacionalista, fijate esta consideración, si lo percibo yo que no soy nacionalista… ¿Qué no percibirá el presidente de una autonomía de 10 millones de habitantes que es más grande que Dinamarca? Esto es un obstáculo muy grande que no acabo de ver que se supere, pasan las décadas y no mejora.

 

Desde luego, Amadeu Mezquida de Compromís hablaba de un madridismo político que estaba incrustado en la mente de muchos políticos…

 

La frase es de Ortega, no se la había leído a Amadeu, pero sí, Ortega y Gasset hablaba de un “madrileñismo político”. Un gran problema. Entender que España acaba a 10 kilómetros de la Puerta del Sol. Todavía hay altos funcionarios de los ministerios que confunden Gobierno Central con Estado, y conozco a unos cuantos así.

 

A pesar de esta evaluación que nos has hecho, con la cual no puedo estar más de acuerdo, creo divisar una tercera vía. Una tercera vía entre el modelo centralista de Madrid y el modelo de “bronca” con el Estado (tal vez una bronca legítima) que representa Cataluña. Creo que el País Valenciano durante esta pandemia ha representado esa “vía valenciana” de la que se ha hablado alguna vez, siendo capaz de hacer su tarea y hacerla mejor que otras comunidades a la vez que guarda un cierto respeto institucional al Estado. Así hemos visto como aquí el Gobierno del Botànic fue de los primeros en poner bajo control de la sanidad pública los recursos de la sanidad privada y muchas otras medidas bastante positivas. ¿Cómo lo ves tú? 

 

Estoy completamente de acuerdo, además hace tiempo que vengo utilizando ese término de “tercera vía”. Ya empezó el País Valenciano a representar una vía singular durante el primer pacto del Botánico, recuerdo que en aquel momento publiqué una cosa en 2015, en eldiario.es que titule precisamente “la vía valenciana 4.0”. Y esa idea de buscar un espacio o un tercer espacio propio en la escala estatal, definido por ser coherente con un plan de gobierno y a la vez intentar ser un punto de encuentro o una rótula entre unas visiones nacionalistas catalanas o vascas y otras de españolismo regionalista, creo que ahí el País Valenciano, al menos lo que yo percibo, es que ha intentado darle contenido a esta idea de tercera vía, sí.

 

Para acabar el último bloque. ¿Cómo valoras la llamada a una reedición de unos nuevos Pactos de la Moncloa que ha hecho Pedro Sánchez?

 

La valoración que puedo hacerte es la siguiente: cuando una persona quiere hacer un pacto, no lo cuenta. Lo teje, lo trabaja en discreción, lo elabora y luego conjuntamente lo presenta. Creo que la forma de entender cómo abordar esta situación, que será dramática para millones de españoles, la necesidad de encontrar un punto, un acuerdo para emprender una reconstrucción económica y social es absolutamente prioritaria. Hasta ahora las élites políticas no han demostrado estar a la altura, ni el gobierno ni la oposición, no están a la altura de este momento histórico. De modo que creo que es imprescindible y si quisieran llegar a un acuerdo de reconstrucción, deberían desandar parte del camino y volver a caminar por una senda que sí que llevara al acuerdo. Y ahí vuelvo a tu pregunta anterior, en el ámbito del País Valenciano creo que se ha optado por la segunda opción, la de tejer acuerdos y luego en su momento, cuando sean un hecho, comunicarlos. Creo que el camino de los grandes acuerdos, llamemos de Estado, regionales o locales, tiene que ser ese: contar con todos los actores implicados de la oposición, del gobierno, etc., y luego presentar el acuerdo. Creo sinceramente que aquí, otra vez, podemos ver esa vía valenciana. Aquí por lo que yo conozco se ha optado por esta vía y es la única transitable.

 

En cambio veía hoy la sesión de control del Congreso de los Diputados y es como si estuvieran en Marte, como si no hubiera pasado nada en España, me retrotrae a la imagen del cuadro del duelo a garrotazos de “la quinta del sordo” de Goya. Cuando estamos ante un hecho que yo no he visto, mi generación no había vivido un momento así y voy a cumplir 70 años. La habían vivido mis padres. Y parece que las élites no le dieran la importancia que tiene este momento. 

 

Y ahí no me has hecho la pregunta pero lo que sigue a continuación de esta respuesta a tu pregunta es, ¿cómo vais a vivir las generaciones jóvenes, tu generación, los que tenéis entre 18 y 25 años este hecho? ¿Cómo vais a gestionar ser la generación que ha vivido dos grandes recesiones en una década? ¿Qué impacto va a tener esto en vuestra percepción? Esto no había ocurrido nunca. ¿Cómo lo vais a gestionar? ¿Qué impacto va a tener en el comportamiento electoral de estas generaciones? Generaciones precarizadas, que ya no tenían un horizonte seguro antes y que han vivido dos grandes recesiones en una década. Últimamente le doy vueltas a esto, ¿cómo veréis esta ausencia de liderazgo verdaderamente pasmoso que se vive en el Congreso?

 

Me temo que la respuesta puede ser la anti-política, la apatía respecto a lo que pase en las instituciones, una “generación airada” que decía Marco Revelli. Lo que no sabemos aún por dónde saldrá o qué expresiones tendrá ese descontento.

 

Luego si esto fuera así, lo que se me ocurriría pensar a mí, es: ¿de qué nos extrañamos? ¿qué esperábamos? Desde luego ayuda poco a reducir el espacio de la polarización y el enfrentamiento, justamente el acuerdo es esto, buscar espacios centrales donde la polarización baje la presión y se encuentren caminos transitables conjuntamente, aunque el acuerdo en democracia siempre sea el resultado de un conflicto. Pero hay que buscar esos espacios de acuerdo y esta situación, que es absolutamente excepcional, merece esto. ¿Si ahora no son capaces de llegar a un acuerdo, cuándo lo van a hacer? Si ahora tienes 6 millones de parados, con el 20% del parque empresarial cerrado que a lo mejor no vuelve a abrir… si este no es momento para encontrar un acuerdo... ya tendrían que haber llegado hace tiempo a este acuerdo.

 

Porque esta situación, esta “Gran Depresión” de 2020, lo grave se hará evidente a partir de agosto y septiembre. Yo no había visto nunca estas colas de gente que ha perdido su empleo y tiene que ir a pedir comida a Cáritas o Cruz Roja, esto es muy serio. Y millones de jóvenes que no tienen empleo... ¿Cómo se gestiona esto? A veces tengo la sensación de que lo que pasa es que no les interesa llegar a un acuerdo, que viven instalados en una confrontación que ellos ven positiva a corto plazo porque ven que suben medio punto en la encuesta del CIS.

 

La vía valenciana vuelve a ser contrapunto. Me consta que los grupos parlamentarios y los actores económicos y sociales están hablando, y creo, espero, que se llegará a un acuerdo, tejido en discreción. 

 

Recomendaciones

 

Ya estamos llegando al final y me queda pedirte las recomendaciones. A lo largo de tus clases siempre nos has recomendado muchos libros pero… ¿un libro que nos recomendarías leer en esta situación?

 

Os recomiendo dos libros: El triunfo de la injusticia de Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, y En el mundo interior del capital, de Peter Sloterdijk. Son los dos últimos que he trabajado y me parecen dos libros que merecen ser leídos.

 

¿Una película?

 

En este mes una película que he vuelto a disfrutar y a paladear es Dersú Uzalá, un canto a la amistad y a la protección de la naturaleza. Es de Akira Kurosawa.

 

Y ya para acabar, una canción.

 

Una canción no sé. Pero una persona que tiene muchas canciones y que me encantan todas es Antonio Vega.

 

Pues ya estaría Joan. Muchas gracias.

 

A ti Xavi, encantado de volverte a ver y de verte en plena forma. Un abrazo.

Notes

(1) L’article al que es refereix Romero va ser publicat el 10 de maig a la revista Geopolíticas. La referència és aquesta: Romero, Juan. "La Europa indolente. Una hipótesis sobre los efectos geopolíticos de la pandemia." en Geopolítica(s) Revista de estudios sobre espacio y poder, nº 11 (Especial), 2020, pp. 25-37.

  • Blanco Icono de Instagram
  • Twitter Icono blanco
  • Blanca Facebook Icono
  • Telegram-White-PNG

ReconÈIXER la tradició 

plurinacional i emancipatÒria

del nostre país 

és la condició de possibilitat

per A poder governar-nos

VOLS PUBLICAR

A AGON?

Publicacions

recomanades

© 2020 Agón, Cuestiones políticas