Entrevista a Vega Rodríguez-Flores

«La movilización del 9 d’octubre de 1977 fue interpretada por las fuerzas políticas como un plebiscito popular en el que la sociedad valenciana se había manifestado de forma incontestable por el sí a la autonomía. Y esto era especialmente importante para partidos como el PCPV o el PSOE-PV porque, aunque estaban a favor del autogobierno, creían que los valencianos no habían demostrado, como sí había pasado en las tres nacionalidades históricas, su voluntad autonómica.»

Vega Rodríguez-Flores Parra, és historiadora de formació i investigadora postdoctoral contractada a la UV. Es va doctorar amb una tesi al voltant del canvi de postura del PSOE amb relació al fet nacional i la construcció de l'Estat Autonòmic durant la Transició, i recentment ha publicat a la Institució Alfons el Magnànim el llibre "Fer país. Comunismo valenciano y problema nacional (1970-1982)".

Des d'Agon hem pensat que per aquest 9 d'octubre una mica estrany i marcat per la pandèmia, estaria bé ficar una mica de perspectiva per entendre les postures entorn del fet nacional valencià.
 

L'entrevista ha estat realitzada virtualment per la dificultat tant dels entrevistadors com de l'entrevistada per quedar presencialment en alguna data pròxima, i per l'entusiasme i ganes que teníem de portar-vos una entrevista així per aquesta diada.

Entrevista a càrrec de Xavier Granell i Xavier Calafat

Esquerres, Transició i qüestió nacional al País Valencià

Pregunta: Has publicat un llibre, Fer País. Comunismo valenciano y problema nacional (1970-1982) (Institució Alfons el Magnànim, Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació, 2018), on analitzes l’evolució del Partit Comunista del País Valencià (PCPV) durant la Transició en relació al fet nacional. Quines eren i com van evolucionar les postures dins del PCPV pel que fa a la nació, l’autodeterminació, l’autogovern?

Resposta: La evolución dentro del PCPV fue heterogénea, pero a grandes rasgos y simplificando, podemos hablar de que durante la Transición existieron dos grupos para los que estas cuestiones no significaron lo mismo ni ocupaban el mismo lugar entre sus preocupaciones. Se trataba de dos visiones que provenían de dos ámbitos muy distintos, con experiencias vitales incluso divergentes, que marcaron su concepción sobre estos problemas. El llamado sector «palomarista» no procedía en muchos casos del País Valenciano, había vivido en el exilio y retornaba para asumir la dirección del partido por su vinculación con la dirección central. Los «renovadores» eran una generación más joven, más formada intelectualmente y que en su mayoría procedía originariamente del País Valenciano, socializada por tanto en un ambiente político en el que el fusterianismo constituía un referente fundamental. Estos últimos, a los que también se les llamó en aquel momento los «nacionalistas» (pese a que como grupo no puede definirse en estos términos), consiguieron influir en la ejecutiva del territorio valenciano a mediados de la década de 1970 con planteamientos valencianistas que buscaban «Fer País» y obtener para este territorio derechos de autogobierno. Era aquel un momento propicio y la autonomía era un punto en el que coincidían todos, sin embargo, la importancia que se le otorgaba a estas cuestiones no era la misma y cuando el sector «renovador» consideró que era momento de avanzar en aquellas posiciones, la coyuntura hizo que el sector «ortodoxo» se replegara aún más en posturas que escondían un fuerte nacionalismo español. Esto supuso un choque de trenes que llevó a la ruptura en 1980.


Por otra parte, si me preguntáis qué era la nación para el PCPV, tendríamos que partir del hecho de que la nación española no era cuestionada (independientemente de las sensibilidades individuales que pudieran existir). Otra cuestión es qué era el País Valenciano y a este respecto no había una definición clara, ni siquiera para el sector «nacionalista». 


Sobre la autodeterminación, no era entendida por partidos como el PCE o el PSOE como un ejercicio de soberanía que podía conducir de forma efectiva a la independencia. Cuando se pronunciaban a favor de este derecho, los comunistas lo hacían anteponiendo la unidad de la clase obrera de la nación española, argumentando que la clase trabajadora no antepondría los intereses nacionales a los intereses de clase. Desde este punto de vista, una vez otorgado el derecho de autodeterminación, el separatismo no tenía razón de ser y, ejercido desde la libertad, no había más posibilidad que la de la unidad dentro de España. Por lo que respecta al País Valenciano, el derecho de autodeterminación no fue reivindicado por ninguno de los sectores referidos con una voluntad independentista. 
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El Partit Comunista va ser el primer partit d’àmbit estatal que al País Valencià es va afegir les sigles PV (l’any 1976). Tot i així, ja a les primeres eleccions generals de 1977 es va veure la seua feblesa en obtenir 2 diputats. Quins factors creus que expliquen la subalternitat del PCPV en relació el PSOE primer i al PSPV-PSOE després?

No creo que añadir las siglas PV les ofreciera mayor autoridad respecto a los electores, en las elecciones de 1977era habitual encontrarlas. Por otra parte, el voto del País Valenciano no era mayoritariamente nacionalista, y los comunistas no representaban en cualquier caso al nacionalismo. La sociedad valenciana votó autonomía y en ese sentido todos los que se habían añadido las siglas para las elecciones eran autonomistas. El PCPV coincidía más a este respecto con el programa del PSOE-PV que con el del PSPV o UDPV. En las plataformas unitarias tanto el Partido Comunista como el Partido Socialista acabaron asumiendo los consensos estatales y aceptaron que el País Valenciano no optara a los mismos derechos, de entrada, que las nacionalidades históricas.

 

Lo mismo sucedió con la elaboración de la Constitución, cuando se aceptó que los territorios que no habían plebiscitado sus Estatutos en la II República debían demostrar una voluntad autonómica que no se consideraba probada. Y después, cuando ante la polémica de las vías se relegó a este territorio ala del artículo 143. El PCPV no representó al País Valenciano de forma muy diferente a cómo lo hizo el PSPV-PSOE, porque ambas federaciones obedecieron a los criterios establecidos por sus ejecutivas estatales, que con relación a la autonomía valenciana y al modelo de Estado y de nación no divergían en exceso.


El papel de subalternidad del PCPV tiene más que ver con otro tipo de dinámicas, las mismas que lo explican a nivel estatal y que tenían que ver, por ejemplo, con una mayor disposición del electorado a decantarse por opciones que eran percibidas como más moderadas, con los recursos a la hora de articular sus campañas electorales o con el éxito del PSOE que consiguió capitalizar la memoria que ofrecían sus siglas históricas.

 

El 9 d’octubre de 1977 es va produir la major mobilització de la història del País Valencià en defensa de la Llibertat, Amnistia i Estatut d’Autonomia. En el llibre situes aquesta data com un abans i un després. Què va suposar aquesta mobilització tant per al PCPV com per al conjunt de les esquerres valencianes?

La movilización del 9 d’octubre de 1977 fue interpretada por las fuerzas políticas como un plebiscito popular en el que la sociedad valenciana se había manifestado de forma incontestable por el sí a la autonomía. Y esto era especialmente importante para partidos como el PCPV o el PSOE-PV porque, aunque estaban a favor del autogobierno, creían que los valencianos no habían demostrado, como sí había pasado en las tres nacionalidades históricas, su voluntad autonómica. A raíz de esto, por ejemplo, se había aceptado que el País Valenciano no tuviera un gobierno autonómico desde el momento de la ruptura.


Una vez se entiende que la voluntad autonómica del pueblo valenciano ha quedado probada, los partidos mayoritarios asumen con mayor fuerza estas reivindicaciones. Es significativo que fuera entonces cuando el PSOE-PV olvidara su exigencia de convocar un plebiscito popular sobre la autonomía. En el caso del PCPV, la Diada, además, sirve para iniciar un cambio en la relación que hasta entonces mantenían los sectores «renovador» y «palomarista». El sector valencianista había asumido como bueno el argumento de que el autogobierno debía de emanar de la voluntad popular y no suponer una imposición de los partidos. Con la manifestación se había probado la voluntad popular y desde entonces consideraron que se daban las condiciones necesarias para demandar un cambio en el proceso que estaba relegando al País a un segundo plano, pero en ello chocarían con la Ejecutiva central y con el sector «palomarista».
 

Malgrat aquest esperit del 9 d’octubre, el procés estatutari al País Valencià va acabar decantan-se per la via lenta d’accés a l’autonomia prevista en l’article 143, impedint així entrar en el grup de comunitats nacionals “històriques”. Quines conseqüències va tenir aquest fet per l’autogovern?
 

Pocas, y más bien de carácter simbólico. La Constitución establecía el acceso a la autonomía a través, fundamentalmente, de dos vías: la «lenta» y, en principio, de menores competencias, del artículo 143; y la «rápida» del artículo 151, que otorgaba las mayores cotas de autogobierno y que permitía a otros territorios igualarse desde el inicio a las llamadas nacionalidades históricas (que accedían directamente a esta vía por medio de la Disposición Transitoria Segunda). Aunque el PSOE y UCD pactaron los Acuerdos Autonómicos que acabaron con las posibilidades del País Valenciano de acceder por la vía del artículo 151, se concedió a este territorio y a Canarias la posibilidad de alcanzar directamente las competencias de esta vía, aunque sus Estatutos fueran tramitados por el 143, por medio de dos leyes Orgánicas de Transferencias: la LOTRAVA y la LOTRACA. A pesar de esto, la cuestión simbólica me parece trascendental, pues demostró que la mayor parte de la clase política valenciana no estaba dispuesta a luchar por estas cuestiones, algo que tampoco fue penalizado socialmente.

Fins quin punt la Batalla de València va desplaçar el debat, la discussió i les demandes entorn a l’autonomia i l’autogovern i el va situar entorn al “catalanisme” vs “anticatalanisme”? Quines postures van adoptar les esquerres entorn al conflicte?

En mi opinión este fue un aspecto que influyó de manera decisiva en el proceso autonómico valenciano. Antes hablábamos de que el País Valenciano fue relegado a la «vía lenta», y aquello no creo que hubiera sido posible sin la tensión y la violencia que se vivió a consecuencia de la batalla por los símbolos. En este territorio la derecha consiguió instrumentalizar el sentimiento anticatalanista de una parte de la sociedad para imponer una «racionalización» autonómica que evitara una carrera competencial que temían pudiera poner en peligro la unidad y la estabilidad de España. Esta «racionalización» fue pactada fundamentalmente por UCD y el PSOE, que fueron los artífices de reconducir los procesos iniciados por la vía del artículo 151 hacia el 143, a excepción de Andalucía. Si allí no lo hicieron fue, entre otras cosas, por la fuerza social que adquirió la reivindicación autonómica.

 

El sentimiento de agravio comparativo se articuló en una exigencia de igualación respecto a territorios como el catalán o el vasco. En el País Valenciano, la fuerza del movimiento autonomista y sus razones culturales e históricas no eran en ningún caso menores a las de Andalucía, pero consiguió ser neutralizado en parte gracias al anticatalanismo. En este territorio, la amenaza del «pancatalanismo» irónicamente creó un clima propicio para discriminar al País Valenciano.


Ante esta situación, la actuación de la izquierda valenciana fue heterogénea y varió según el contexto, desde aquellos que se identificaban con la franja azul hasta los que reaccionaron defendiendo los símbolos propios del valencianismo progresista. En el PCPV se produjo un duro conflicto que tuvo que ver con estas cuestiones, y con otras, que acabó con la salida de los valencianistas de este partido.

 

La situación fue diferente en el PSPV-PSOE, donde desde 1978 estaban integrados los sectores del antiguo PSPV, y en el que, en apariencia, no existía un enfrentamiento de las dimensiones del anterior por la cuestión de los símbolos. Lo que sí se produjo en todos los casos fue un desgaste político que la mayor parte de los protagonistas no estaban dispuestos a asumir. Sobre todo en las cúpulas dirigentes estatales, que dictaron la política territorial de sus federaciones y que decidieron sacrificar al País Valenciano en aras de una «armonización» del conjunto del Estado.


La Batalla de València que mencionàvem va impregnar el discurs de la dreta durant les dècades posteriors (i encara hui podem apreciar similituds en alguns discursos). Fins quin punt diries que aquell conflicte va marcar la disputa política posterior?


Creo que la derecha aprendió de la efectividad de instrumentalizar aquellas cuestiones y no ha dejado de agitar fantasmas cada vez que considera que puede resultarle beneficioso.


La figura de Joan Fuster és imprescindible per apropar-nos tant al valencianisme de posguerra com al sector “renovador” dins del PCPV (en tant que el fusterianisme impregnava la manera de pensar d’aquest sector). Actualment el debat sobre fusterianisme sembla que torna com una discussió entre si es considera al País Valencià una nació cívica o una ètnica. Podries sintetitzar els plantejaments del que s’anomena fusterianisme i la seua evolució des de la Transició?


El fusterianismo fue la referencia obligada de los círculos de intelectuales y de la izquierda antifranquista que a partir de los años sesenta construyeron un valencianismo político que veía en este movimiento un impulso democratizador y progresivo. Las generaciones jóvenes del comunismo valenciano desarrollaron su pensamiento bajo esta influencia y bajo el marco teórico que ofrecía el análisis marxista de intelectuales catalanes vinculados al PSUC, aceptando la premisa de que la recuperación nacional y la liberación de clase en el País Valenciano se darían de la mano, o no se darían. A partir de aquí, el pensamiento del llamado grupo «renovador» fue muy heterogéneo y no todos compartieron la misma idea sobre cuestiones que tenían que ver, por ejemplo, con los Països Catalans, como sucedía en otras formaciones políticas. Aunque el fusterianismo fuese casi una referencia obligada entre las generaciones jóvenes de la oposición antifranquista, los partidos políticos con vocación mayoritaria hacían una gestión de mínimos al respecto, independientemente de lo que pudieran opinar a título individual algunos de sus militantes.


A un article on assenyales les postures que es varen prendre a la interna del PSOE davant la negociació de la LOAPA (Llei Orgànica d’Harmonització del Procés Autonòmic) i la recentralització que suposava, indiques l’existència de “dues ànimes” al partit, una més favorable a la recentralització i altra que ho veia amb molt d’escepticisme. Creus que en l’actualitat, aquestes diferències continuen existint? Representa Ximo Puig, una branca més federalitzant del PSOE?


El PSOE siempre ha presentado «dos almas», como estableció en su día Santos Juliá, una más moderada y otra más revolucionaria. Ambas convivieron desde el principio de la Transición y eran más visibles según el ámbito en el que se desplegaba el discurso. Con respecto a la definición sobre el modelo de Estado y de nación yo he defendido que los planteamientos más maximalistas, que tenían que ver con el federalismo y el derecho de autodeterminación, formaban parte de su ideario desde un punto de vista más teórico y en los ámbitos del programa máximo. Pero desde el inicio existía un convencimiento sobre la importancia de la unidad y la igualdad de la nación española que se anteponía a otros principios. Conforme la práctica política y la coyuntura fue obligando a jerarquizar aquellos planteamientos, el PSOE fue priorizando un modelo de Estado que preferían plural pero también simétrico y unitario.

 

La «racionalización» autonómica respondió a su voluntad de anteponer estos valores al derecho a la diferencia, pero también de asegurar la estabilidad democrática ante el miedo que provocaba la «carrera competencial». La «armonización» que se vio materializada en los Acuerdos Autonómicos de julio de 1981 (precursores de la futura LOAPA) suponía la materialización de un modelo de Estado que fue perseguido por los dirigentes socialistas desde mucho antes.


Por otra parte, en todo este proceso, que se vivió con multitud de vaivenes fruto de la improvisación, de los intereses electorales y de la voluntad de conciliar principios como la libertad de elección de los pueblos con una voluntad de regular y ordenar el proceso autonómico, el Partido Socialista se encontró con que su política de «armonización» podía frustrar aspiraciones que ellos mismos habían contribuido a alentar. Ante esta diatriba, por ejemplo, en el País Valenciano se produjeron dudas y existieron sectores de la Federación valenciana que trataron de mantener el acceso por el artículo 151, al menos hasta cierto punto. Lo que he planteado es que el PSOE tuvo que poner una línea divisoria que se estableció en Andalucía pero que podía haberse dibujado tras Galicia, tras el País Valenciano o tras Canarias y que esta cuestión no estuvo clara desde el inicio. 


Respecto a la actuación del PSPV-PSOE, entonces no existió la fuerza ni probablemente la intención para trazar otro desenlace al conflicto de las vías. Aquellos que no lo aceptaron no continuaron en el partido y los que continuaron aceptaron el statu quo y lo perpetuaron, conscientes de su incapacidad para ofrecer el impulso necesario para modificar la concepción unitaria del PSOE. Hoy en día no veo diferencias sustanciales.


Volíem traslladar-te una part de la pregunta que utilitzes per obrir Fer país i a la que dius no pretendre respondre amb el llibre. “¿Qué diablos es ese cuarto trozo de la piel de toro que no es Cataluña, Euzkadi ni Galicia? ¿Una cuarta nación? ¿Un conjunto larvado de otras varias naciones? ¿O un conjunto de pueblos a los que la ‘pregunta de nacionalidad’ aún no se les había planteado? (Ernest García)”.


Esta pregunta no consiguió ser respondida entonces por los protagonistas políticos que se la plantearon. Para los valencianistas del PCPV lo único que quedaba claro era la necesidad de «fer País», pues este no estaba todavía construido. Creo que hoy en día sigue sin estar resuelta y aquella tarea aún está por hacer.


Per a aquest 9 d’octubre, quin llibre recomanaries als nostres lectors?


Recomendaría dos libros fundamentales para entender la etapa política en la que se pasó del rotundo éxito del 9 d’octubre de 1977 a un panorama que permitió doblegar la voluntad autonomista de aquel día. Roig i blau. La transició democràtica valenciana de Alfons Cucó y La cara secreta de la política valenciana de Jesús Sanz.
 

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