Reseña. La emergencia de Vox: Apuntes para combatir a la extrema-derecha, de Miguel Urbán

Mario Aráez

Foto: Paolo Aguilar (EFE)

Llevaba tiempo queriendo leer La emergencia de Vox, el libro del europarlamentario y miembro de Anticapitalistas Miguel Urbán, editado por la Fundación Viento Sur. A muchos la llegada de Vox nos dejó algo perplejos, sabíamos de la existencia de la formación, pero la veíamos como un meme de Twitter del que todo el mundo se reía debido a la sucesión de fracasos electorales que había encadenado desde su fundación en 2013. No tomar en serio a la extrema derecha provoca que no se hagan los análisis correctos sobre ella y es este libro de Urbán lo que nos permite analizar de forma pausada los orígenes de Vox sin caer en el reduccionismo de llamarlo simplemente fascismo, etiqueta que puede servir como herramienta propagandística y arma arrojadiza, pero que en pocos casos define lo que son las nuevas extremas derechas. 


En el Estado español hasta la entrada de Vox en el Parlamento de Andalucía estábamos viviendo una rareza: no teníamos un partido que se pudiese relacionar de forma nítida con la extrema derecha. Como se puede extraer del libro, esto no quiere decir que en el Estado español no tuviésemos personas que no simpatizasen con las ideas de la extrema derecha, sino que el voto de la extrema derecha española estaba incluido en el voto al PP. No había una alternativa partidista entre todos los grupúsculos ultraderechistas del Estado que pudiese erigirse como alternativa más a la derecha que el PP. Esto podía ser causado por la propia naturaleza de AP en su fundación, con una gran relevancia de diferentes familias que jugaban un papel importante en la dictadura franquista. Podríamos decir que el PP lo que ha estado haciendo durante todos estos años es una función de “partido atrapalotodo” [1] de la derecha, desde el centro hasta la extrema derecha, tanto de votos como de cuadros políticos. Con estas condiciones no había espacio político para que un partido de extrema derecha surgiese, el PP ya representaba de un modo u otro, valores similares al franquismo tardío.


Un punto fuerte del libro es que no trata solamente de analizar Vox como fenómeno ahistórico, sino que repasa como se ha ido organizando la extrema derecha española a lo largo de la era democrática reciente. Habla de Fuerza Nueva (única fuerza política de extrema derecha que había obtenido representación desde la transición), del Frente Nacional de la Juventud (escisión juvenil de Fuerza Nueva), del Frente de la Juventud (otra escisión de Fuerza Nueva), CEDADE... Además, se hace mención a como grupos de extrema derecha fueron utilizados por las instituciones para condicionarla transición haciendo uso del terrorismo. Grupos en los que en muchas ocasiones se mezclaban integrantes de los servicios secretos españoles y militantes ultraderechistas. Una estrategia que solo quería canalizar el proceso de transición hacia posiciones cómodas para el sucesor de la jefatura de Estado Juan Carlos de Borbón y para cuadros franquistas. Se creaba un miedo a la involución que perjudicaba otras salidas más democráticas (y hasta revolucionarias) que se podrían haber planteado. Durante mucho tiempo la extrema derecha no ha estado en las instituciones, pero sí que ha habido grupos organizados que han hecho el trabajo sucio al gobierno de turno. Pasaba lo que se suele decir de “los partidos o el Estado señalan, la extrema derecha ejecuta”; cosa que sigue pasando y que hemos podido ver recientemente con ataques que ha habido a centros de menores extranjeros no acompañados. 


Tras la derrota electoral en 2004 lo que hizo la derecha española es construir cimientos. Construir un bloque social fuerte de derechas que se movilizase contra gobiernos socialistas y tuviese un eco mediático relevante. En ese momento el dilema dentro de la derecha, que después provocará la escisión de la derecha radical representada por Santiago Abascal y Vidal-Quadras, será entre moderarse o girar aún más a la derecha siendo la primera la elección de mayor consenso dentro del establishment popular [2]. El giro a la derecha pudo realizarse con la victoria de Pablo Casado tras la caída de Mariano Rajoy, pero no era suficiente para frenar la escisión radical y la entrada de Vox en la arena política. 


Uno de los aspectos que diferencian a Vox de otros fenómenos de extrema derecha europeos lo muestra correctamente el autor cuando dice: «A diferencia de la mayoría de sus homólogos europeos, Vox es una escisión de la derecha española y no un fenómeno nuevo que nace en sus márgenes, como el Frente Nacional o la Liga Norte» (Urbán, 2019: p.76). Hay que tener claro lo que nos recuerda Urbán de forma explícita: Vox es una tendencia radicalizada dentro del partido de derechas mayoritario (y en plataformas que se ubican en sus márgenes) cuyas discrepancias hacen que finalmente decidan escindirse e iniciar una andadura independiente. Un partido que no nace de la nada, sino de una base social católica conservadora.


Entre las preguntas que nos debemos hacer y se hace el mismo autor, resuenan con fuerza las siguientes: ¿por qué ahora irrumpe Vox? ¿cuáles son los motivos? Algunas causas se refieren a la crisis del PP, una mayor relevancia de algunos clivajes como el territorial o el migratorio, una ola de extrema derecha que se enmarca en un nivel internacional… Son varias las respuestas que podemos encontrar en el libro y todas me parecen ciertas. 


Respecto al contexto internacional, la ola reaccionaria es más diversa de lo que puede parecer en ocasiones. No es lo mismo Bolsonaro o Trump que Le Pen o Salvini. Dentro de las distintas familias que forman la ola internacional de la extrema derecha, Urbán encuadra a Vox dentro de los neoliberales autoritarios. No falla esta definición cuando Vox programáticamente es ultraliberal, es decir, férreo defensor de privatizaciones, de las bajadas de impuestos a las rentas altas y del libre mercado por encima de los derechos de los trabajadores y la justicia social. También es ultraconservador en lo moral, declarándose abiertamente en contra en cuestiones como el aborto, los derechos trans y portando un discurso negacionista en lo referente a la violencia de género. 


El ultraconservadurismo es una característica que le hace ser más similar a las extremas derechas de Hungría o Polonia, donde la religión excluyente coge gran importancia, que a Alternativa por Alemania o Reagrupación Nacional de Francia con su pilar en el chauvinismo del bienestar. O por decirlo con Guillermo Fernández, se acerca más a la primera fórmula de la extrema derecha europea, que a su segunda formula renovada consistente en «una combinación de un programa ligeramente socialdemócrata desde el punto de vista económico con una posición rígida respecto de la inmigración, y autoritaria en lo concerniente a los asuntos de “moralidad y estilo de vida”» [3].


El nacionalismo español excluyente, herencia del franquismo, es algo que tampoco podía faltar en un partido como Vox. Tampoco podía faltar la xenofobia promovida gracias al imaginario creado por el neoliberalismo donde se difunde una idea de escasez y de necesidad de adelgazar el gasto público. Por lo que, si no hay para todos, los de aquí deben ir primero. Se sustituye el paradigma redistribuidor de la riqueza por la lógica del sálvese quien pueda donde se busca eliminar al extranjero como amenaza para el propio bienestar. La necesidad de construir un nosotros contra ellos viene de la mano de la islamofobia, que sustituye de esta forma al antisemitismo que caracterizó a los fascismos de la primera mitad del pasado siglo XX. 


Las nuevas extremas derechas, que tienen bastantes rasgos populistas, necesitan construir un enemigo externo al pueblo patrio para difundir su discurso de odio. El extranjero pobre (porque a ellos no les molesta el extranjero rico) es para Vox y sus homólogos el enemigo que hay que combatir para salvar la patria. No solo la nueva extrema derecha tiene enemigos externos, sino que también buscan enemigos internos entre el feminismo y los defensores de los derechos LGTBI. 


En lo referente a lo electoral, hasta ahora Vox no ha canalizado un voto protesta de las capas populares como muchos decían que estaba haciendo. Los datos que maneja el autor del libro indican que el voto de Vox proviene de votantes que ya votaban con anterioridad a la derecha y que son de rentas altas. No estamos vacunados ante posibles giros discursivos que permitan a Vox lograr apoyo en sectores que antes no lo apoyaban, por lo que conviene estar atentos. Algo que debe alarmarnos también es el voto joven y las técnicas comunicativas de Vox en redes sociales que le permiten conectar con estos sectores juveniles de la población. Otro tema importante que desarrolla Urbán es el de las simpatías que genera Vox dentro de la policía y ejército.

 
No hay una receta mágica para combatir a la extrema derecha, pero desde luego haciendo políticas tibias que no logran solucionar los problemas materiales que sufre la clase trabajadora (tanto nativa como extranjera) no es una solución. Si la supuesta propuesta de izquierdas del PSOE y Unidas Podemos no es capaz de plantar cara a esa minoría peligrosa encarnada en los ricos, la gente vera una alternativa en la abstención política y electoral (cosa que beneficia a Vox), o peor aún, en la extrema derecha.  Algo así vino a decir Teresa Rodríguez el otro día en una entrevista [4]. La necesidad de construir una izquierda rupturista que sea capaz de romper con las lógicas capitalistas y austeritarias es una necesidad antifascista. 


Contra el fascismo: medidas radicales que sean capaces de generar certezas y confianza entre la población. Escuché decir a Miguel Urbán en la presentación del libro que dio en Valencia, que el mejor ejemplo de antifascismo era la PAH, algo totalmente cierto. Creando tejido asociativo, llenando vacíos sociales y fomentando el apoyo mutuo y lucha contra fondos buitres es como se aleja al fascismo de los trabajadores; sintiendo que juntos podemos cambiar las cosas


En conclusión, este libro debería ser de obligada lectura para comprender cuál es el origen de Vox, como actúa y para reflexionar sobre cómo combatirlo. De lectura fácil y rápida, pero no por ello poco rigurosa, nos permite entender que el fenómeno Vox no es algo únicamente del Estado español, sino de una ola reaccionaria global que nos tiene que empujar a repensar un internacionalismo capaz de combatir de manera global la extrema derecha.


Notas y referencias


1.    El catch-all party fue teorizado por Otto Kirchheimer (1966) y sigue siendo un concepto fundamental para aproximarnos al funcionamiento electoral de algunos partidos políticos.


2.    Al respecto de la evolución ideológica de la derecha española resulta útil el texto de Moriche J. (2019) “Vox: la variante española” El Cuaderno. Disponible en https://elcuadernodigital.com/2019/04/08/vox-la-variante-espanola/  


3.    Fernandez, G. (2019) “Vox, la extrema derecha de siempre” CTXT. Disponible en https://ctxt.es/es/20190424/Politica/25776/Guillermo-Fernandez-Vazquez-Vox-programa-electoralAbascal-neoliberalismo.htm 


4.    Cela, D. (2020) Teresa Rodríguez: "Los cogobiernos entre el socialismo y lo que tiene a su izquierda dan lugar al crecimiento de la extrema derecha" en Eldiario.es. Disponible en https://www.eldiario.es/andalucia/cogobiernos-socialismo-izquierda-extrema_derecha_0_1037297080.html

 

 

 

Mario Aráez es estudiante de Ciencias Políticas en la Univeristat de València, activista antifascista y militante de Anticapitalistas
 

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