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 "El príncipe moderno. Democracia, política y poder" de Pablo Simón

Alberto Tíscar Gil

Las crisis económicas han sido objeto de estudio desde hace décadas debido a las controversias que estas pueden llegar a generar, no sólo en materia económica, sino que pueden influir (e influyen) en prácticamente todas las costuras de un Estado y, por supuesto, el sistema político no es una excepción. Un ejemplo claro lo tenemos en España, donde la crisis económica que arrancó a finales de 2008 tuvo como consecuencia una reacción de castigo y desafección política por parte de la ciudadanía hacia las instituciones y hacia los políticos. Existía un consenso generalizado en el que la ciudadanía española percibía a los políticos como los principales responsables del declive económico, cuya visión fue reforzada por los innumerables casos de corrupción que comenzaban a azotar al país. El resultado de todo ello fue, entre otras cosas, la caída del gobierno socialista por un lado, cuando José Luís Rodríguez Zapatero se vió obligado a adelantar elecciones en 2011 y, por otro, la aparición de un movimiento (15-M) con un mensaje claro “no nos representan” y la emergencia de nuevos partidos políticos como Podemos y Ciudadanos que trataron de canalizar dicho descontento, provocando un cambio en el sistema de partidos con la ruptura de un “bipartidismo imperfecto” en 2015. Sin embargo, la crisis económica no se reduce a únicamente a España, sino que también tuvo un alcance mundial y, por tanto, europeo. Los países de Europa pagaron las consecuencias de una crisis que afectó tanto a gobiernos como a sus respectivos sistemas políticos al igual que ocurrió en España y que en el libro se reflejan de manera minuciosa.

Por un lado, El príncipe moderno, además de servir como un manual que ayuda a entender los cambios producidos en los fenómenos políticos de actualidad, trata de poner de manifiesto, en primer lugar, la importancia que cumple la ciencia política a la hora de entender dichos fenómenos y coincidiendo, a mi parecer, con uno de los objetivos que tiene Simón con este libro, como así lo detalla el primer capítulo “El consejero del príncipe”. Según el autor, la crisis anteriormente mencionada ha avanzado en paralelo a un creciente interés de la política por parte de la ciudadanía, dando lugar a la aparición de una profesión que anteriormente parecía no existir como es la figura del politólogo. El autor reivindica el papel que cumple la ciencia política como medio para entender los fenómenos políticos, no apoyada en juicios de valor, sino en métodos de ciencias sociales que aportan datos y rigurosidad a las argumentaciones. Para el autor, la figura del politólogo ha tomado relevancia por dos razones, una de oferta y otra de demanda. Respecto a la primera, el incremento del número de científicos sociales, así como estudiantes interesados en la materia ha permitido mayor presión en la investigación; respecto a la segunda, la crisis política, la tecnología y los medios de comunicación, han contribuido al interés por la política y han facilitado su divulgación, esta cada vez más abundante y a un ritmo acelerado, donde el politólogo toma presencia en el debate público para analizar fenómenos políticos sirviéndose de herramientas analíticas de ciencias sociales. 

Por otro lado, a partir del segundo capítulo el autor comienza a detallar aquellos fenómenos políticos producidos en los diferentes países, ya se hayan visto influidos o hayan sido como consecuencia de la crisis y que están presentes en la actualidad en el debate público: sistema de partidos, crisis de partidos, representatividad, el papel de la socialdemocracia, formas de gobierno, tipos de gobierno, referéndums, modelos de Estado de bienestar e incluso modelos territoriales, entre otros.

En el segundo capítulo “¿El Leviatán encadenado?”, el autor nos aporta diferentes visiones de aquello que entendemos como “Estado” y reflexiona sobre los principios que lo componen, así como su capacidad soberana ante la globalización y estructuras supranacionales. Simón nos expone algunas de las posturas, tanto positivas como negativas, que existen ante el fenómeno la globalización y de qué manera la pertenencia a una estructura supranacional como la Unión Europea puede generar rechazo entre la ciudadanía ante acciones del gobierno nacional que evidencian una clara dependencia hacia aquella y muestran signos de déficit democrático y soberano. 

En el tercer capítulo “La bancarrota de los sistemas de partidos”, el autor pretende acercarnos la importancia de los partidos políticos, su evolución y pervivencia, así como mostrar que las crisis no sólo son capaces de acabar con las formaciones políticas, también son un aliciente para el surgimiento de otras nuevas, lo que también favorece la volatilidad entre unos y otros por diversos motivos como la percepción de convergencia programática entre programas o las redes clientelares como factores que pueden provocar un cambio en la oferta partidista. Por otra parte, no sólo ha ido variando la oferta partidista, sino también el comportamiento electoral de los demandantes. En el capítulo cuarto “Las viejas brechas de nuevo siglo”, el autor hace referencia a tres cleavages que están tomando fuerza y que nos ayudan a entender el comportamiento electoral de elecciones recientes: territorio, género y generación. Simón nos ayuda a entender las razones por las cuales cada una de ellas experimenta un comportamiento electoral diferente ahondando en ellas con ejemplos.

En tiempos de declive económico los partidos políticos se percatan del riesgo que corren ante la llegada de unas elecciones. Sin embargo, una crisis económica no es determinante como bien señala el autor en “Votar con el bolsillo, votar con el corazón” para la caída de un sistema de partidos, pero influye en el modo en que los ciudadanos votan a través del “voto económico”, influido a menudo este por las percepciones ideológicas y partidistas. Para tratar de revertir situaciones hostiles o reforzar su gobierno, Simón comenta que a menudo los políticos acuden a los referéndums, los cuales no siempre están teniendo los resultados esperados por parte de los políticos o se acude al adelanto electoral. 

En el capítulo sexto, el autor evidencia las derrotas de los partidos socialdemócratas en buena parte de los países de Europa, ejemplo de ello son el Pasok, el PSOE, el Partido Laborista o el SPD alemán. El autor trata de dar una explicación aportando diferentes visiones sobre esta caída de la socialdemocracia en Europa frente a la aparición de nuevos partidos de corte populista, los cuales, han atraído el voto de las clases trabajadores y han liderado el debate sobre temas que tradicionalmente la socialdemocracia trataba de canalizar. Se trata de un capítulo que ayuda a entender la posición que en la actualidad tiene la socialdemocracia.

El capítulo séptimo “El estado de (mal) estar en el mundo” nos detalla los diferentes modelos de Estado de Bienestar (liberal, socialdemócrata y continental), aportando ejemplos en cada uno de ellos y explicando cuales son las ventajas e inconvenientes. Por otro lado, trata de poner de manifiesto de qué manera el sistema electoral puede llegar a influir en la distribución de la riqueza de un país. Otro de los factores que influyen en la formación de un gobierno y que tiene consecuencias determinantes en la ciudadanía, son las diferentes formas en las que este se relaciona con el poder legislativo y que el autor señala en el capítulo octavo del libro. Simón apunta a tres formas de gobierno: parlamentarismo, presidencialismo y semi-presidencialismo. En este mismo capítulo el autor profundiza en el sistema parlamentario donde la relación entre ejecutivo y legislativo es de confianza plena como es el caso de países como España, Alemania o Dinamarca. No ocurre lo mismo en países como Estados Unidos o países de América Latina, donde existe un sistema presidencialista, en el cual no existe una dependencia entre ambos poderes, como se detalla en el capítulo noveno. En este capítulo también se explica la forma de gobierno semi-presidencialista, donde existe un Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, que, mientras que el primero no depende de la confianza del parlamento, si depende el Jefe de Gobierno del parlamento.

El modelo territorial no está exento del debate en la esfera pública en los últimos tiempos, como trata de reflejar Simón en el capítulo décimo “Que vienen los federales”. En este capítulo el autor nos ayuda a entender las razones por las cuales se aboga por un modelo territorial u otro y qué caracteriza a cada uno de ellos, pudiendo distinguir entre centralizado, regionalizado y confederal. Por otro lado, expone cuales son las razones por la que a menudo se acude al término “secesión”, otra de las palabras candentes en el debate público actual. Por último, el autor trata de alumbrarnos aún más sobre algunas de las cuestiones tratadas en el libro y se pregunta si existe un príncipe moderno con la responsabilidad suficiente para afrontar aquellas circunstancias que nos atañen.

En definitiva, El príncipe moderno no sólo sirve para ilustrarnos en la actualidad política, sino que además nos sirve como manual para ayudar a entender en mayor profundidad y de manera contrastada los fenómenos políticos que están ocurriendo delante de nuestros ojos. Alejado de juicios de valor, Simón detalla de manera minuciosa y objetiva todos aquellos cambios políticos que actualmente están puestos sobre la mesa del debate público. Se trata de un libro muy recomendable desde estudiantes de ciencia política, por la reivindicación que hace de la ciencia política y con ella la figura del politólogo, como para cualquier profesional que esté interesado en comprender los fenómenos políticos actuales que están en continuo cambio. 

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